Roemmers, autor de El regreso del joven Príncipe y de una extensa obra poética, repasó su trayectoria y su búsqueda espiritual. Recordó su infancia en Argentina, su exilio adolescente en España y el papel de la poesía y la fe cristiana como refugios vitales. “Para mí, un día en el que no ayudo a alguien es un día perdido”, afirmó al referirse a su compromiso humanitario y su vínculo con el papa Francisco.
El escritor también habló sobre la relación con su padre, el empresario Alberto Roemmers, y el legado de su madre, quien le inculcó la sensibilidad artística y la empatía. Rechazó los prejuicios que alguna vez enfrentó por su apellido en el ambiente literario argentino y destacó que hoy recibe amplio reconocimiento, tanto en su país como en el exterior.
En El misterio del último Stradivarius, Roemmers combina historia y policial en una trama que recorre tres siglos, inspirada en un crimen real vinculado a un violín robado por los nazis. El prólogo, escrito por Mario Vargas Llosa, fue el último texto publicado por el Nobel antes de su muerte.
Además, el autor adelantó su proyecto de crear una biblioteca dedicada a Borges en la Argentina y expresó su deseo de estrenar en el país su Sinfonía Argentina, interpretada con éxito en Europa. “La vida me dio todo —concluyó—, ahora soy yo el que tiene que dar”.