Marcé sostuvo que “cuesta ver una polémica”, ya que la residencia forma parte de un conjunto amplio de iniciativas de apoyo a la literatura impulsadas por el consistorio. Recordó que existen programas específicos para autores catalanes, como las Becas Montserrat Roig —que benefician a unos quince escritores al año y suman cerca de un millón de euros en una década— y destacó que el 65% de los participantes catalanes en la FIL pertenece al ámbito de la literatura en catalán.
Sobre los 80.000 euros asignados a la beca cuestionada, aclaró que gran parte del monto cubre edición, derechos y estancia en Barcelona del autor seleccionado. Añadió que cualquier desacuerdo deberá debatirse en los espacios correspondientes y llamó a evaluar la política literaria del Ayuntamiento en su conjunto, insistiendo en que la promoción de la lengua y la cultura catalanas sigue siendo una prioridad institucional.