El jurado subrayó su «capacidad para contar historias que, a partir de la investigación, indagan en la verdad, la culpa, la amistad y el peso de la historia sobre las vidas individuales», además de su proyección internacional y la variedad de estilos y géneros que atraviesa su obra. Padura respondió que se trata de «un reconocimiento a la cultura a la que pertenezco y en la que permanezco».
Nacido en La Habana en 1955 y Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, Padura construyó con su detective Mario Conde una de las series policiales más leídas en castellano, y convirtió a La Habana en un personaje melancólico y lúcido a la vez. Sus novelas siguen siendo una de las puertas de entrada más frecuentadas a la Cuba contemporánea.