Los escritores latinoamericanos destacados del mes de Julio

Los escritores latinoamericanos destacados del mes de Julio

Descubre a los protagonistas literarios del mes: Los 4 escritores latinoamericanos destacados de julio. Sumérgete en sus historias y entiende por qué han capturado la atención de tantos.

Mónica Ojeda (Ecuador)

Guayaquileña nacida en 1988, Ojeda es hoy la voz más potente del terror gótico andino y una de las escritoras jóvenes más celebradas del continente. Con Mandíbula (2018) llevó el body horror y el vínculo entre madres, hijas y deseo a un territorio inquietante; después vinieron Las voladoras y la deslumbrante Chamanes eléctricos en la fiesta del sol. Este mes su nombre suena fuerte: Ecuador es el país invitado de honor de la FIL Lima 2026 y ella integra el jurado del nuevo Premio Almadía de novela breve.

Santiago Roncagliolo (Perú)

Limeño de 1975, Roncagliolo fue el autor peruano más joven en ganar el Premio Alfaguara con Abril rojo (2006), un thriller ambientado en la violencia de Sendero Luminoso que combina intriga política y horror moral. Cronista, novelista y guionista, su obra —de La cuarta espada a Y líbranos del mal— cruza la historia reciente del Perú con una prosa ágil y magnética. En julio es una de las figuras centrales de la FIL Lima, que este año celebra sus 30 años en Lima, su ciudad.

Nona Fernández (Chile)

Santiaguina nacida en 1971, actriz, guionista y narradora, Fernández es una de las grandes trabajadoras de la memoria en la literatura chilena. La dimensión desconocida (2016), sobre un agente de la dictadura que confiesa sus crímenes, le valió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz; Space Invaders y Mapocho confirmaron su capacidad para mirar el pasado con lucidez y ternura. Invitada a la FIL Lima 2026, sigue tendiendo puentes entre la historia y lo íntimo.

Leonardo Padura (Cuba)

Habanero de 1955 y Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, Padura es uno de los escritores cubanos más leídos del mundo. Su detective Mario Conde convirtió a La Habana en un personaje melancólico y entrañable, y con El hombre que amaba a los perros —la historia de Trotski y su asesino, Ramón Mercader— firmó una de las grandes novelas latinoamericanas del siglo. Su literatura mira a Cuba de frente, con dureza y con amor.